El cambio de milenio sirvió de pretexto para debatir sobre el futuro de
la epidemiología y sobre su papel en la mejora de la salud de la población. El
rico debate suscitado mostró diversas visiones sobre la epidemiología y sirvió
para perfilar un nuevo tiempo en la investigación epidemiológica en el que se
limita la preponderancia del método y la identificación de factores de riesgo
de enfermedad y se da paso a una investigación epidemiológica que pretende
situar las teorías etiológicas en el centro de la disciplina y en el origen de
la investigación. Se retoma la perspectiva poblacional de la epidemiología y se
acentúa la relevancia del contexto social, cultural y medioambiental en el que
se desenvuelve la investigación y práctica de la epidemiología. Este paulatino
cambio en el enfoque de la epidemiología al inicio del tercer milenio podría
contribuir a reforzar su influencia en la mejora del estado de salud. Sin
embargo, las novedades en investigación epidemiológica, particularmente las de
orIgen más académico, no son suficientes para que la epidemiología siga
contribuyendo decisivamente a la implantación y diseño de las políticas de
salud pública. En este artículo revisamos, no exhaustivamente, algunos de los
factores que a nuestro juicio pueden influir en que este enlace entre la
epidemiología y la salud pública sea fructífero en términos de salud
poblacional.
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